sábado, 25 de diciembre de 2010

Mirada

No puedo creer que se marche ahora. Entre la multitud se ve desaparecer su silueta. Aquellas manos que siempre quise tomar entre las mías, ahora asían las maletas que debían acompañarla en su destino. ¿Cuantos errores nos están permitidos cometer? ¿Por qué no nos está permitido conocer el límite? Sin duda no debería haber dejado pasar ninguno y, estrellas en el cielo, como me arrepiento. Una mirada huidiza es lo último que me llevo de ti

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