domingo, 3 de abril de 2016

SR #02

Habían pasado casi dos meses. Casi dos meses desde que volvieran. Y las últimas palabras que había escuchado de su pasado resonaban en su cabeza, tras haber cometido un último desliz.

La prisión en la que estaban se volvía asfixiante. Había momentos en los que sentía que podía huir a través de un libro. Pero incluso entonces, cuando se sentía segura, comenzaba a preocuparle lo rápido que podían agotarse los títulos por leer.
Todo era cuestión de mentalizarse. No podía seguir ejerciendo esa resistencia.

A su nueva vida, a la misión que la ocuparía por completo, a que sus compañeros eran en los que debía confiar su vida y también creer que no cometerían los mismos errores que ella.

Pero esa renuncia a creer en alguna suerte de futuro para ella y los que eran sus compañeros de prisión, significaría la pérdida de sí misma. Mientras escribía pensamientos aparentemente inconexos que guardaba a buen recaudo, un brote de esperanza en su interior.

Mientras luchara, viviría.
Mientras se resistiera, seguiría encontrando un motivo para respirar.

Haría de toda su debilidad un motivo para vivir.

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