miércoles, 3 de junio de 2009

Tierra de Pánico II

De gorriones, que nublan el cielo sin quererlo. El tiempo corre y continúan su vuelo. Y anochece, sin notar apenas la huida del sol entre las pequeñas alas.

El hogar que ahora es encierro, que es prisión, pesadilla y maldición. Las noches en vela esperando el aullido de la bestia, que nunca llega.

Criatura herida, que llega vertiendo su amor. Un amor sin límites, un corazón que desprende toda su belleza en la mirada, en su sonrisa.

Volviendo una y otra vez al ser amado, cuando este le despide a patadas. La lleva de la mano, entre gritos y golpes que no conocen pausa.

Mis súplicas no son escuchadas. Tan solo permanece la adrenalina, el placer en sus ojos. Y una voz que pide:

"Ya no más"

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