jueves, 27 de agosto de 2009

Sobre la hierba verde, verde

La noche había llegado silenciosa, y por ello nadie la notó llegar.

Los cinco inmersos en sus pensamientos, lejos y a la vez muy cerca unos de otros. La dulce Leigh, tumbada en la hierba, daba vueltas sobre sí, intentando hallar un ángulo perfecto para las hojas muertas que intentaban volar frente a ella. En sus giros muchas veces chocaba con Matt, que se volvía hacia ella, devolviendo la risa traviesa de Leigh, que volvía a rodar.

Entretanto, Dale trataba de concentrarse en su vieja Nintendo, sentado cerca de Matt. De vez en cuando se revolvía en su asiento, pues el grandullón de T.J. se adormilaba detrás de él, espalda contra espalda. De vez en cuando, no podía evitar una fugaz sonrisa en su mirada.

Tess reía también, en los momentos no escasos en los que volvía su mirada hacia ellos, para después retornar a su viejo acordeón.

Matt también seguía al joven acordeonista, e incoscientemente competía con la guitarra que tenía en sus manos.
No existía el tiempo entonces, por lo que ambos conseguían coincidir en canción, mientras el resto coreaba.

El viento se llevaba alegre las notas en la fría noche, pero dejaba la risa y la alegría en su interior.

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