domingo, 13 de septiembre de 2009

Queda atrás el cielo azul

Despertaron, refugiandose en los suaves colchones que les brindaban el sueño.

Lentamente, abriendo los ojos hacia un sol suave, que acariciaba al llegar a sus rostros. Casi todos se sentían sorprendidos de encontrarse allí. El único que se resistía a despertar todavía era T.J., acomodado en su cama. De vez en cuando se revolvía en su sueño, con una sonrisa que no se apagaba. Dale, muy cerca, despertó mirandole. Otra sonrisa se le dibujo, y en la pequeña duermevela de la que comenzaba a despertar, acariciaba su mejilla suave e incoscientemente.

Leigh estiró los dedos, viendo en sus ojos cerrados aquel cielo nocturno, tumbada en la hierba verde, intentando capturar las hojas que se escapaban traviesas. Se desperezó estirando los brazos, golpeando sin querer a Matt en el costado. Se sobresaltó primero y rió después, cuando supo de donde venía el golpe. Su risa y el sobresalto sacaron a Tess de su descanso, pues reposaba su cabeza en el vientre de Matt. Enseguida se incorporó para unirse a la alegría mañanera.

Todos comenzaron a moverse, pues en la casa de T.J. se despertaba la vida. Todos ellos apresurandose y riendo, pues, como tantas veces, llegaban tarde a clase.

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