lunes, 6 de julio de 2009

Muñecos

Corría entre todos, sin fijarse en rostro ni voz, mirada ni furia ardiente. Tan solo corría.

Los disparos a su lado, por doquier, como queriendo acompañarlo en su larga carrera, que parecía no querer acabar. Muchos seguían gritando, incluso acercándose al lugar del que intentaba huir desesperadamente.

Algunos grupos se alentaban entre si, en un vano intento de reclamar su libertad. Otros se refugiaban en mínimos espacios, encogiéndose e intentando desaparecer de aquella pesadilla que reclamaba sus vidas.

“También la mía”

Seguía en su carrera, hasta que dos muchachos arrojados se lanzaron a su propia muerte. Cayeron uno tras de otro.

“Frente a mí”

Derramando la joven sangre que clamaba por vivir.

“¡Son niños!”

Se había detenido. No sintió el impacto en su cabeza, ni siquiera cambió su expresión de horror al ver los cadáveres. Cayó como un muñeco, con la mirada congelada, viendo en su mente como su cuerpo se negaba a responder a sus impulsos.

“QUIERO VIVIR”

Continúo horrorizándose al ver que su conciencia se apagaba. Ya no oyó nada más.

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