domingo, 19 de julio de 2009

Rescatando al pasado [VII]

El sabor a licor ya corría por su garganta aquella noche. Un bar cualquiera, sin nombre ni rostros y que poco después olvidaría para siempre, había sido su primera parada, en un intento de despejar su mente. Las palabras sonsacadas a Connor resonaban en la mente de Dave, creando un nudo en su estomago, que a veces le impedía respirar y pensar con claridad.

Al caminar, captaba de vez en cuando su reflejo en algún cristal, viendo sus ojos, que parecían querer salir de sus órbitas. Sus pasos lo llevaron sin querer, bien avanzada la noche, al gran local que Derek regentaba. Se detuvo a unos pasos, observandolo con cautela. Todo parecía normal.

Las horas que había durado el sol sobre la ciudad habían sido una auténtica tortura. Qué hacer, huir, desaparecer, volver. Vivir o morir.

"Tengo que sacarla de ahí, tengo que hacerlo, ¡me necesita!" pensaba mientras caminaba sin rumbo.

Casi sentía morir, esa histeria no formaba parte de él, así que se obligó a entrar en el local. No veía, tan solo buscana donde pudiera estar. La halló, ocupada en el lugar en el que casi se crió. Se aproximó rápidamente a ella, y como tantas otras veces, ella le obsequió con una sonrisa, cándida. Dave posó levemente los dedos sobre su vientre, y los deslizó hasta llegar a su mano, que asió para llevarsela consigo. Avanzaron entre la entretenida clientela, en una orgía de alcohol, mujeres, música y dinero.

Dave no paraba de mirar de un lado a otro, hasta que encontró la mirada de Derek, que seguía sus pasos. Entonces, tomó a la chica a la que guiaba por la cintura, dejándola a una altura que permitiera susurrarle al oído:

- Esther, acompañame ahora, tenemos que salir de aquí.

- Pero, ¿que pasa? - preguntó ella sin comprender.

- Por favor, te lo explicaré, ¡lo prometo! - dijo Dave mientras apretaba el paso - Sigueme.

Cuando alcanzaron los pasillos que daban a una de las salida poco transitadas, comenzó el escándalo. Dave supuso que la policía había entrado en acción, así que comenzó a correr al exterior. Dejó a Esther en una de las calles desde la que podría huir, y lanzó la pistola a un oscuro rincón desde donde no pudieran encontrarla.

- ¡Te buscaré! - le gritó a la sombra de Esther, que huía, y él tomo la dirección contraria, huyendo de la luz.

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